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Cuando nuestro perro se hace mayor

Se considera que un perro es viejo cuando tiene más de 6 años si es una raza grande, o si tiene más de 8 si es una raza pequeña.  Como en todo los mamíferos, nuestro perro manifestará cambios externos e internos de aparición progresiva conforme avance su edad, así, se producirá un alisamiento de la flor de lis de sus incisivos, aparecerán pelos blancos en su hocico, cataratas en sus ojos, artrosis en sus articulaciones, su corazón tenderá a dilatarse, su sentido de la audición y olfato se verán mermados, etc…  También irá manifestando progresivamente una disminución de su vitalidad, ganas de jugar, etc..
Pero de igual forma que se ha alargado en medicina humana la esperanza de vida, se ha conseguido también en medicina veterinaria. Hoy en día disponemos de medios diagnósticos y y tratamientos para alargar la vida a nuestra mascota lo máximo posible, manteniendo su calidad de vida a la vez, ya que pensamos que no es bueno alargar la vida de un paciente si se merma su calidad de vida.
Las recomendaciones que podemos ofrecer a los poseedores de perros viejos se describen en nuestro plan geriátrico:
1- nutrición: alimentaremos a nuestro paciente geriátrico con alimentos bajos en sal y en grasa (alimentos light), especialmente formulados para ellos. Suplementaremos esta dieta con compuestos con condroitín-sulfato para mitigar en lo posible los síntomas de la artrosis.
2- chequeos periódicos: realizaremos anualmente una revisión clínica completa junto con un análisis de sangre, dos radiografías, una ecografía y un electrocardiograma para obtener información de cómo funcionan los sistemas circulatorio, digestivo, respiratorio, endocrino, renal, reproductor y locomotor, que se alteran con el paso de los años.  Este chequeo es económico y rápido, y proporciona una información fundamental para controlar a nuestro paciente geriátrico.
3- higiene: mantendremos una higiene exahustiva de ojos, oidos, glándulas anales, aberturas sexuales, etc…, prestando especial atención a la boca, que no deberá presentar mal aliento, ni gingivitis ni periodontitis, ya que se retrasa considerablemente la vida de nuestra mascota cuando se presentan éstos síntomas, debido a la implicación cardíaca de estas infecciones bucales.
4- medicaciones: recomendamos el uso de vasodilatadores circulatorios suaves a todos nuestros paciente geriátricos, como el karsivan, que hace que llegue más oxígeno a órganos vitales como el cerebro, hígado o riñones.
Además de la insuficiencia cardíaca, periodontitis, artrosis, síndrome nefrótico y otros muchos más, como patología  más frecuentes en nuestro paciente geriátrico tenemos a los tumores o cáncer.
Con el paso de los años, las posibilidades de que nuestro perro manifieste algún tumor aumentan. Tipos de tumores tenemos desde los menos perjudiciales, como las verrugas, hasta los más dañinos como los linfomas. En las perras, destacamos los tumores mamarios, implicados directamente con la vida reproductiva, llegando al 50% de las perras mayores de 7 años.  El veterinario experto sabe perfectamente buscar cualquier indicio de tumor en el paciente geriátrico, y además, disponemos de una serie de medios de diagnóstico que nos facilitan su detección.