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Peligros del consumo de carne de caza

Como carne de caza se conoce a aquella para consumo humano de un animal silvestre cazado o criado en semi-libertad y liberado para la ocasión.

El tipo y variedad de animales cazados para su consumo varía en las distintas partes del mundo debido a diferencias como el tipo de sociedad de consumo, clima, diversidad, recursos alimenticios, incluso religiosos.

Sobre gustos no hay nada escrito pues puede considerarse como tal carne desde un insecto (gusanos, grillos, caracoles..), anfibios (ancas de rana), hasta la carne de búfalo…

Refiriéndonos exclusivamente a la carne de pluma o de pelo, que es lo más normal en España existe la carne de caza menor y de caza mayor…que abarcan a una gran variedad de animales con diferentes características nutritivas, desde aves: perdiz, paloma, pato, faisán…hasta mamíferos: conejo, jabalí, ciervo…

Una cosa es cazar por deporte, otra alimentarse por necesidad...además de los temas legales, que muchas veces no se cumplen para nada: en cuestión de plazos de temporada de caza, nº de capturas, obtención de licencias…y del manejo sanitario de ese animal destinado para consumo humano.

Esta claro que muchas veces y hablando ya de la carne de caza, a nivel particular, de personas cazadoras para autoconsumo o venta incontrolada en algunos establecimientos, no somos conscientes de los posibles riesgos de transmisión de parásitos ( gusanos ) o enfermedades ( tuberculosis, salmonellosis, triquinosis, micosis, brucelosis…) a las personas que lo consumen sin las debidas condiciones higiénicas o de cocinado, sobre todo en época de matanza .

En experiencia personal estos meses en cuanto al control sanitario de algunas piezas cazadas por particulares he podido comprobar tal presencia sobre todo de parásitos internos ( lombrices, tenias, coccidios ) y otros (abscesos, enfermedades cutáneas y respiratorias y otras alteraciones de la carne y vísceras..) en muchas de ellas con riesgo potencial para el ser humano que las ingiera….por lo que aconsejo siempre estas mínimas medidas preventivas:

-Una vez cazado el animal, debe eviscerarse rápidamente y ver el aspecto de las mismas y ante la duda de alguna lesión sospechosa recurrir a la inspección por parte de un veterinario, después la carne debe prepararse, despiezarse, conservarse y cocinarse correctamente.

-Evitar en consumo de carne cruda o mal cocinada.

-Consumir sólo carne o productos procedentes de establecimientos autorizados y controlados. Evitar el consumo de carne de dudosa procedencia.

-En caso de carnes de caza y matanzas domiciliarias, se deberá realizar una toma de muestra y examen de la misma por un veterinario especialista. ( En referencia a la triquina).

- Cocción y conservación adecuada.