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Reptiles como mascotas: II. Serpientes y su manejo

Para tener en cautividad una serpiente y disfrutarla como animal de compañía siempre debe de ir asociado o condicionado a nuestro gusto por una especie en concreto y a las condiciones de mantenimiento de la misma. No es lo mismo una Pitón real ( Python regius ) cuyo tamaño no es superior a los 150 cm y carácter dócil y poco gasto en su alimentación y cuidados ( imagen superior ) que poseer una gran Pitón albina o una Boa constrictor ( imagen inferior ) cuyo tamaño supera los 3 metros de longitud y su consiguiente dificultad en manutención.  A parte de su tenencia en cautividad con su correspondiente CITES o documento legal acreditativo de posesión y procurarle los cuidados más confortables posibles, el manejo de estos animales no deja de ser una asignatura pendiente para la mayoría de los que tenemos algun ejemplar. Cada especie tiene un comportamiento diferente y distinto también al de su hábitat natural que conviene conocer. El estrés es el factor principal a la hora de manejarlos, pues primero debemos procurar que se habituen con paciencia y correctamente al terrario del que vayan a disponer con un correcto acondicionamiento en sustrato, temperatura, ventilación, lugares donde esconderse, recipiente amplio para sus baños…no sometiéndolas al principio a un manejo o manoseo excesivo. Problemas de agresividad o de enfermedad por mal manejo son frecuentes y por diversas causas y suponen a veces motivos de consulta al veterinario para solucionarlos.