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Su majestad el gato

SU MAJESTAD EL GATO

He decidido titular así este escrito en honor a Don Carlos Rodríguez: veterinario gran amante de estos felinos y autor del libro “El encantador de gatos”: lectura obligada para todas aquellas personas que se consideren amantes de este majestuoso animal.

Cuantas veces hemos oído a gente decir estas frases…: “No me gustan los gatos, lo arañan todo, son muy independientes, no se pueden enseñar…” son frases que continuamente escuchamos.

Antes de afirmar que no nos gustan habría que conocerlos. Son animales extraordinarios que con su sola presencia a nuestro alrededor nos transmiten tranquilidad y armonía.

Hay que observarlos, ver como se entretienen con sus juegos: Verlos saltar alrededor de una simple pelotita puede ser nuestro mejor momento del día. Hay q mirarlos cuando se acicalan: cuanto esmero ponen en ello y hay que escucharlos cuando ronronean: el misterioso ronroneo que nos transmite tanta paz si conseguimos que lo hagan a nuestro lado.

El problema es que pretendemos que nuestro gato esté siempre a nuestra disposición para querer manejarlo a nuestro antojo: ERROR¡¡¡ es un animal muy inteligente pero al mismo tiempo independiente al que hay que dejar y observar mas que intentar forzar a que se acueste a nuestro regazo si no es lo que le apetece en ese momento. No por eso tenemos que afirmar que son independientes ya que dependen en gran medida de nosotros y buscan nuestra compañía, que no tiene por que ser directa, con frecuencia les sobra con estar en la misma dependencia sintiéndose en compañía.

Aprendamos a tener como animal de compañía a un gato: ¡Es una mascota ideal!, no precisa de paseos, es muy limpia en cuanto a sus necesidades y es feliz en una casa sin precisar de grandes mansiones. Sólo tenemos que proporcionar alimento y muy pocas cosas más para poder disfrutar de todos los beneficios que nos transmite su sola presencia.

Antes de hacer afirmaciones rotundas (“No me gustan los gatos”), habría que conocer a estas pequeñas mascotas y dejarlas entrar hasta lo mas hondo de nuestro corazón.

Gran amigo de juegos, gran compañero y mágico animal, mi querido gato, incomparable gato: no tengo mas remedio que rendirme ante ti: SU MAJESTAD EL GATO.