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Alimentación de Chinchillas y Cobayas.

Si bien es posible alimentar a una chinchilla con pienso preparado para conejos o cobayas, ya hay pienso específico para ellas. Las chinchillas suelen adoptar una postura sentada para comer, cogiendo con sus extremidades anteriores los gránulos de pienso. Las chinchillas en su medio natural son grandes consumidoras y trasformadoras de fibra vegetal.
El contenido del pienso debe estar regulado para que haya una buena proporción de las distintos nutrientes, a saber: 16-20% proteína bruta; 35% fibra bruta y unos 2-5% grasas, debiendo aportar unas 2700 calorías por Kilo. El heno sería la base de la alimentación en las chinchillas pues, como ya hemos dicho, son grandes trasformadoras de fibra vegetal. Debemos dejar el pienso entonces como una parte de la dieta pero no la base principal. Agua como siempre ad libitum y podemos complementar la dieta con frutos secos (les encantan las nueces) y alguna verdura (zanahoria, hojas verdes). Sí hay que recordar que son muy sensibles a los cambios en la alimentación por lo que cualquier cambio que se produzca en ella deberá hacerse de forma lenta y estudiada.

Las cobayas es mejor que se alimenten con piensos especializados para ellas que deberemos complementar con heno, verdura y suficiente vitamina C (por lo menos 10mg/Kg al día, aumentando a 30mg/Kg diarios durante la gestación o procesos patológicos). Hay que comprobar que el pienso que compremos cumple los requerimientos de vitamina C que el cobaya necesita (normalmente se mantiene 3 meses en el pienso tras el envasado).

El porcentaje de nutrientes en cobayas suele ser: 15-16% proteína bruta, 3,5% grasas, 20% celulosa. Los cobayas son muy especiales a la hora de comer, y cambios bruscos en la dieta conduzca en muchas ocasiones a que deje de ingerir alimentos, un aumento o reducción del porcentaje de alimentos frescos puede ocasionarles trastornos digestivos. Deben tener agua ad libitum siempre y cuando esté limpia y fresca, que colocaremos un poco elevados para evitar que defeque en ella. Al ser muy desconfiados los cambios en el “mobiliario” de la jaula, sobretodo los referidos a comederos y bebederos, deben ser graduales pues no comen o beben en recipientes que no les resulten familiares. También pueden dejar de comer por cambios bruscos en la dieta ya que tienen un apetito muy caprichoso. Al igual que los conejos, los cobayas, tienen un sistema digestivo algo más rudimentario que los rumiantes por lo que para recuperar parte de las vitaminas sintetizadas en el intestino grueso por la flora bacteriana y darle una segunda oportunidad a la comida medio digerida producen cecotrofos que consumen directamente del ano. Los cecotrofos son pues unas deposiciones blandas de comida parcialmente digeridas con alto contenido en vitaminas sintetizadas por la flora bacteria del intestino. No consumen, sin embargo, las deposiciones normales.