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Alergia alimentaria e intolerancia alimentaria en gatos.

Lo primero que vamos a ver en este artículo es la diferencia entre una alergia alimentaria y un intolerancia alimentaria. En una alergia alimentaria tenemos una respuesta del sistema inmune exagerada ante alergenos alimentarios y en una intolerancia alimentaria lo que hay es una reacción fisiológica anormal, no inmune, ante un alimento.

La alergia alimentaria suele presentarse normalmente antes de los 6 meses de edad, si bien, puede surgir a cualquier edad. La predisposición a sufrirla puede ser heredada o adquirida como son los casos de problemas de mala digestión o de parasitaciones con Toxocara cati y otros. Estas alergias pueden existir a la vez que una alergia a pulgas o una atopia.  Las proteínas de mayor peso molecular son las que más fácilmente producen alergia y esto explicaría que un problema que provoca mala digestión de los alimentos acabe desencadenando un proceso alérgico pues al no fraccionarse bien las proteínas en la digestión quedan como proteínas de alto peso molecular. En infestaciones por parásitos también se altera la absorción de proteínas.
Las lesiones en gatos suelen aparecer en la cara y cuello principalmente, al igual que en oídos, ojos y ano, y casi siempre con un intenso prurito. También suelen aparecer procesos digestivos como vómitos y diarreas crónicas y alteraciones en la piel con descamaciones y seborreas o pérdida de pelo debido al lamido constante para aliviarse el picor.

En la intolerancia alimentaria la reacción en el cuerpo ha sido debida a un mecanismo de toxicidad, irritación u otro que produce una reacción similar a una urticaria o alergia. Algunos alimentos contienen sustancias que provocan estas reacciones y pueden ser o bien propias del alimento o de su manipulación, así quesos, enlatados y embutidos son los que más problemas de intolerancia alimentaria provocan en gatos. Los conservantes, colorantes y demás productos químicos utilizados en los alimentos procesados son fuente de problemas de intolerancia alimentaria.

Para su diagnóstico y tratamiento se utilizan dietas hipoalergénicas o de eliminación y se estudia su evolución con ellas. Se puede puede poner un tratamiento concomitante con antihistamínicos y antipruriginosos que eviten el rascado pues tras ingerir un alimento las reacciones suelen aparecer desde unos minutos después hasta días más tarde. Los procesos secundarios al rascado como infecciones de piel deben ser también tratadas convenientemente.
Los ácidos grasos Omega se pueden utilizar en la dieta pues además de favorecer la salud de la piel y el pelo tienen ciertas propiedades antinflamatorias.

Una vez diagnosticado un proceso de alergia o intolerancia alimentaria se pueden ir introduciendo paulatinamente los distintos alimentos, por periodos y de forma separada, para detectar cual es el que desencadena el proceso.