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Alimentación en hámsteres mantenidos como mascotas.

Se suelen adaptar bien a una alimentación preparada para otros roedores, siempre hay que evitar el exceso de vegetales y de pipas girasol, pues estas últimas son muy grasas.
En este caso, a diferencia de otros roedores, al poseer un pre-estómago muy definido, realizan una fermentación preliminar que refuerza la descomposición de proteínas e hidratos de carbono pero generalmente incrementa las necesidades de minerales y vitaminas.  Se recomienda variar y complementar la dieta con semillas, granos, fruta y verduras para aportar variedad sin desequilibrar la ingestión de nutrientes. Algún grillo o tenebrio 2 ó 3 días a la semana o unos granos de pienso para perro/gato también son recomendables. En las mezclas de semillas tenemos la desventaja de que el hámster puede elegir la comida y sólo comer de algunas de las semillas o granos que se presenten, mientras discrimina otras. Si se observa esta acción habrá que recurrir a un pienso compuesto con mezcla de todos los ingredientes para evitar dicha selección.

Se recomiendan 5-10 gramos de pienso al día, para un hámster sirio, y que contenga al menos un 16-24% proteínas, un 60-65% de hidratos de carbono y un 5-7% grasas. La fibra no es tan importante en su dieta.

Se ha observado que la manzana y la lechuga disminuye el canibalismo del que las crías son las principales víctimas. También el aporte de proteínas de origen animal calma el canibalismo en hembras primerizas.

La contaminación de la comida por heces no es demasiado importante al se una especie coprófaga por naturaleza, lo que mejora la absorción de vitaminas B y K.

El agua debe ser fresca y un hámster sirio adulto necesitará unos 30 ml diarios. No olvidar que las crías también necesitan del agua, por lo que los bebederos se deben colocar a su alcance dentro de la jaula.