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Déficit de TIAMINA en gatos.

La Tiamina fue la primera molécula a la que se le dio el nombre de vitamina (sustancia vital para el sostenimiento de la vida). Por extensión, el resto de nutrientes que desempeñan un papel parecido han recibido también el nombre de vitaminas.  Más específicamente, la Tiamina resulta esencial para el buen funcionamiento del sistema nervioso, ya que participa en la formación de la glucosa, esencial para el funcionamiento neuronal.

Las vitaminas se dividen en dos familias: las vitaminas solubles en grasas, también conocidas como liposolubles (A, D, E, K), y las vitaminas solubles en agua o hidrosolubles (del grupo B y C). Las primeras, si se consumen en exceso, se acumulan en el organismo y pueden volverse tóxicas.

El aporte de vitaminas se consigue por medio de los diferentes ingredientes de la ración o en forma de suplementos vitamínicos.

Por naturaleza, las vitaminas son frágiles (son sensibles a la luz, al calor, a la oxidación), pero se puede aumentar su resistencia durante la cocción protegiéndolas de agresiones externas.

Dentro del grupo de las vitaminas B está la Tiamina que se encuentra de forma natural en: Levaduras, carne de cerdo, legumbres, carne de vacuno, cereales integrales, frutos secos, maíz, huevos, vísceras (hígado, corazón, riñón), avena, patatas, arroz integral, sésamo, trigo, nueces, guisantes, cacahuates, soja. La leche y sus derivados, así como los pescados y mariscos, no son considerados buena fuente de esta vitamina.
La Tiaminasa es una Anti-vitamina, que por tener una estructura similar a la de la vitamina B1 tiende a competir con la vitamina, evitando su absorcion en el organismo, la Tiaminasa esta principalmente en alimentos crudos como el pescado. El etanol también actúa como una Anti-vitamina.

Los síndromes bien conocidos por la deficiencia severa de Tiamina incluyen signos neurológicos. Un gato tras estar alimentado unas 2-4 semanas con una dieta deficiente en Tiamina empezará a mostrar salivación excesiva, convulsiones breves tras dos meses con la dieta, dilatación pupilar, disminución de los reflejos pupilares y lo más característico ventroflexión de la cabeza (el gato tiene la cabeza agachada)como consecuencia de parálisis de los músculos cervicales. También pueden ir apareciendo irritabilidad, depresión y taquicardias.

El diagnóstico de la enfermedad se basa en los signos clínicos, una alimentación a base de una dieta deficiente en Tiamina (pescado crudo) y la respuesta a la terapia (los gatos se recuperan a la 24 horas de inyectarles Tiamina).

El tratamiento se basa en la administración de tiamina al gato y en el cambio de dieta a una correcta. La tiamina debe administrarse hasta una semana después de que la dieta haya sido corregida. En perros es más difícil que se den casos de déficit de Tiamina. En humanos su déficit se denomina enfermedad de Beri-Beri.

La mejor manera de prevenir este problema es administrar una dieta adecuada a las características de cada una de nuestras mascotas. Los piensos comerciales están regulados en este sentido y es difícil encontrar uno que no cumpla los requisitos necesarios.