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Reacciones alérgicas en nuestras mascotas.

Es frecuente la aparición en consulta de multitud de perros y algunos gatos con alguna parte de la cara hinchada conformando lo que se denomina un ANGIOEDEMA o la presencia de diversas ronchas de diferentes grados de rojez por todo el cuerpo, URTICARIA. Normalmente se asocian a salidas al campo, con plantas e insectos como principales causantes, a inyecciones medicamentosas o vacunales  y a la ingesta de alimentos. En otras ocasiones el origen pasa desapercibido pues no podemos relacionarlo con ningún episodio destacado del día a día de nuestra mascota.

La urticaria y el angioedema se manifiestan como una reacción de hipersensibilidad cutánea debida a estímulos inmunológicos, a fármacos (como los Ieca’s),  vacunas (de todos es conocida la especial sensibilidad de  los hurones a muchas vacunas),  alergenos bacterianos, alimentarios o picaduras de insectos y plantas. No hablamos, por tanto, de que el veneno de la abeja ha provocado un angioedema sino que nuestra mascota es alérgica a dicho veneno y su inoculación en ella le desencadena dicho fenómeno de hipersensibilidad.

La urticaria aparece como ronchas (en la superficie de al dermis) de picor variable que pueden afectar a todo el cuerpo y suelen aparecer dentro de la primera hora de exposición al alergeno. Sobre todo aquellas que provocan picor se pueden tornar fácilmente infectadas por lo que además de la medicación para parar la reacción alérgica necesitará de un tratamiento antibiótico si la actuación contra ella no es rápida.

El angioedema se desarrolla como tumefacciones edematosas (bajo la superficie de la dermis), principalmente en cabeza (párpados y belfos) pero también en patas y tronco. La forma que afecta a glotis y aparato respiratorio o digestivo es menos frecuente pero más peligrosa debido al dolor que provoca en digestivo y a la posible obstrucción de vías aéreas con el consiguiente ahogamiento de afectar a respiratorio.

La reacción más severa de presentación generalizada se denomina anafilaxis, es potencialmente mortal y requiere de atención veterinaria inmediata. Es la de presentación menos frecuente.

Falsos mitos:

1.-”Un alimento/fármaco de uso cotidiano no provoca alergia alimentaria”: Es FALSO pues no nacemos con la alergia, sino que nos hacemos alérgicos con el tiempo.

2.-”Si mi mascota tiene alergia a un alimento, siempre que lo tome le dará reacción”: Cuando es muy intensa la alergia que nuestra mascota tiene a ese alimento suele pasar así pero es FALSO si la alergia no es muy intensa, pues su organismo lo tolerará en muchas ocasiones provocándonos despistes en el diagnóstico. El ejercicio después de las comidas o la ingesta de antinflamatorios ,y en cualquier caso la activación de los mastocitos (glóbulos blancos relacionados con las reacciones alérgicas de la piel) potencia la manifestación de episodios alérgicos en aquellos animales susceptibles de padecerlas.

3.-”La intolerancia a un alimento  es una alergia”: Es FALSO pues como bien se dice es una intolerancia y no un proceso alérgico el que le está provocando alteraciones digestivas a nuestra mascota y de hecho no aparece la sintomatología cutánea asociada a la alergia alimenticia.