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El síndrome urológico felino, FLUD o FUS.

El Síndrome Urológico Felino es un conjunto de signos clínicos derivados del mal funcionamiento del tracto urinario. Es mucho más habitual en machos que en hembras. Se atribuye su aparición no a una única causa sino a un conjunto de factores  que predisponen a la aparición del síndrome.

FACTORES PREDISPONENTES

1. Estrés: Cambios en el territorio, ausencia de propietarios, presencia de personas extrañas o animales ajenos a su hábitat, cambios de dieta o toma de medicación forzada… etc
2.- Dietas: Aquellas inadecuadas por exceso de proteína vegetal, de baja digestibilidad, sin control de minerales y sales que predispongan a cálculos.
3.- Ingestión de líquidos: De normal los gatos suelen vivir con poca ingestión de agua y muchos la toman del alimento. Al ser animales adaptados a una ingesta baja de líquidos pueden reducir la frecuencia y volumen urinario lo que eleva la concentración y la permanencia de cálculos/cristales en la vejiga. Existen pequeñas fuentes de agua que hacen que el agua se mueva e incita al gato a beber. Además hay muchos gatos que no toleran bien tomar agua en un cuenco de aluminio (no les gusta notar el roce de los dientes en el metal) o de plástico, mejor si es de barro.
4.- Sedentarismo: Aquellos que tienen una vida sedentaria y los obesos suelen afectarse en mayor medida. Hay que ayudarles con juegos para que se muevan y con dietas especiales para que se queden en un peso adecuado.
5.- Sexo: Afecta en mayor número a los machos y dentro de éstos a los castrados. Las hembras tienen la uretra más corta y ligeramente más ancha por lo que es más difícil que se obstruya.
6.- Higiene: Los gatos suelen ser muy tiquismiquis y una bandeja sanitaria mal aseada hace que la frecuencia en la micción baje.
7.- Recidivas: Aquel gato que ya haya sufrido una aparición del síndrome es firme candidato a padecer un segundo proceso, sobre todo si las medidas dietéticas y sanitarias no se administran de una forma firme y eficaz.
8.- Edad: El rango de mayor presencia del primer episodio va de los 2 a los 7 años aproximadamente.

EVOLUCIÓN DE LA ENFERMEDAD Y CAUSAS PROBABLES

Dentro de las estadísticas podemos decir que en la mayoría de las ocasiones la causa se denomina cistitis idiopática felina y se relaciona con causas que originan estrés en el gato, no se sabe a ciencia cierta qué origina esta inflamación pero sí se sabe que un consumo alto de agua mitiga en parte las recaídas y los síntomas.

Como causa secundaria encontramos los tapones mucosos de material orgánico de la matriz vesical y los urolitos formados por calcio o magnesio y que en según el tamaño (visibles o mircroscópicos) nos darán una sintomatología u otra. Ajustes en el pH ayudan a su disolución y a su prevención. Así mismo, ayuda la ingesta de N-Acetilglucosamina porque interviene en la formación del ácido hialurónico y en la reparación de membranas celulares, además se ha propuesto como tratamiento de ciertas enfermedades autoinmunes, encontrando así una vía para definir la cistitis idiopática.

Por último un pequeño porcentaje está relacionado con infecciones del tracto urinario, pues en gatos al contrario que en perros son muy poco frecuentes y suelen ser secundarias a proceso primarios. Las causa neoplásicas, como el carcinoma de células escamosas, también es por suerte poco frecuente.

Cuando el dueño aprecia algo en casa suele ser alguno de estos puntos, y una vez observado lo mejor es la visita al veterinario para descartar posibles complicaciones.

1.- Alteraciones de la micción, que la hacen dolorosa e incompleta, con vocalizaciones frecuentes durante la misma, lamido continuo de la zona genital y protusión del pene.
2.- Presencia de sangre en la orina.
3.- Micciones fuera de la bandeja.
4.- Micciones frecuentes con poco volumen.
5.- Obstrucción total o parcial de la micción, en los casos en que es total se aprecia la vejiga muy llena a nivel abdominal y la actividad del gato disminuye mucho, estando cada vez más aletargado y apático, son frecuentes las vocalizaciones que suben de tono cuando tocamos la vejiga. La sintomatología es evidente una vez pasadas unas 12h desde la obstrucción total, a las 24h ya son muy evidentes y nunca deberemos dejar mucho más tiempo para acudir al veterinario pues los síntomas primeros de dolor abdominal y distensión, anorexia, depresión y debilidad pronto se continúan con vómitos, hipotermia y coma urémico.