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Domesticación: Acción de domesticar.

Según la real academia española de la lengua se define domesticar como:  reducir, acostumbrar a la vista y compañía del hombre al animal fiero y salvaje. De una manera más amplia se determina como el proceso  por el cual una población de una determinada especie animal o vegetal pierde, adquiere o desarrolla ciertos caracteres morfológicos, fisiológicos y/o de comportamiento, los cuales son heredables y, además, son el resultado de una interacción prolongada y de una selección artificial por parte del ser humano. Con la finalidad de obtener determinados beneficios de dichas especies.

Según la arqueozoología se han identificado 3 clases de animales domesticos:
Comensales: adaptado a un nicho humano como pueden ser el perro, el gato…
Animales de producción alimentaria: buscados para su uso principalmente como fuente de alimento (vacas, ovejas, cerdos, cabras)
Animales de producción no alimentaria: de los que se obtienen otros beneficios en forma de trabajo..etc, como pueden ser caballos, camellos y burros.

Zeuner (1963), reconoce cinco etapas fundamentales dentro del proceso de domesticación:
Primera etapa: La relación entre el animal y el hombre es muy débil, existe escaso control del hombre sobre los animales por lo que existe reproducción entre animales domesticados y salvajes.
Segunda etapa: El hombre empieza a controlar la reproducción de los animales, evitando su reproducción con animales salvajes y fomentandola entre aquellos con caracterísitcas deseadas de docilidad y pequeño tamaño que facilite el manejo.
Tercera etapa: Se empieza la producción de carne por lo que los cruces se orientan a aumentar el tamaño de los individuos.
Cuarta etapa: Se van ampliando las utilidades de los animales domesticados (productores de leche, lana, carne, guardianes…) conforme el hombre aumenta su capacidad para controlar a los animales de producción.
Quinta etapa: Se evita el cruzamiento con animales salvajes para evitar un retroceso en las características conseguidas llegandose a manipular, extinguir o asimilar a las formas salvajes.