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Infección de las glándulas odoríferas en conejos.

Los conejos tienen un par de glándulas olorosas que están localizadas a ambos lados de los genitales, en unos pequeños pliegues de piel sin pelo y desde donde segregan, en circunstancias normales, un olor particular para cada uno. Esto es un hecho fisiológico y no es problema en sí. Sin embargo, la acumulación de secreciones puede favorecer la aparición de una infección causando malestar al conejo. Los conejos que no pueden acicalarse por cualquier motivo, así como aquellos gruesos o los propensos a infecciones urinarias o digestivas son los que padecen en mayor medida este problema.
Cuando la secreción se acumula y seca se presenta como un material negro desecado que en sí no es un problema, sólo cuando hay infección y ese material se transforma o está presente a la vez que el pus.
Se pueden acicalar dichas glándulas con una gasa humedecida y pasándola suavemente por los pliegues hasta retirar el material negruzco se suele acumularse. Como lo que estamos es eliminando un material oloroso que identifica al conejo podemos encontrarnos con que “sus compañeros” no los identifiquen bien y haya algún amago de pelea, habría que vigilarlos pero no siempre pasa.

En la imagen adjunta se aprecia una vulva edematizada y en ambos lados se aprecian los pliegues genitales con una materia marrón obscura que se corresponde con la secreción de las glándulas acumulada.